TRATANDO DE ENTENDER AL PSOAS (parte 2)




Según el libro de anatomía de Gray en su edición no. 40, el psoas junto con el ilíaco se encargan de flexionar la cadera …

Adivina adivinanza: cual es el único músculo que conecta directamente la columna con las extremidades inferiores ?Seguimos con más historias sobre el peculiar y desconocido psoas. Retroceder un segundo a la imagen por resonancia magnética de la parte-1 de este artículo. Alguien ha sido tan observador como para darse cuenta de la diferencia en el tamaño del psoas entre ambos lados ? La imagen corresponde a un estudio realizado con jugadores de la liga de fútbol australiano (Hides J. Br J Sports Med 2010). Fijaros como la sección transversal del psoas derecho es significativamente superior; este lado precisamente se corresponde con la pierna de golpeo del balón. Un descubrimiento evidente considerando la acción y consecuente adaptación conjunta del músculo ilíaco y psoas ipsilateral. Cuanto mayor es la demanda de flexión de cadera, resulta lógico pensar que mayor será la solicitud de estabilidad lumbar. Pensad que si prescindimos del psoas ( y su compañero funcional el “recto abdominal), la flexión de cadera provocaría una excesiva anteversión pélvica y extensión lumbar.

Como apunte anatómico adicional sobre este músculo, es importe considerar que el psoas no se extiende directamente de las vértebras lumbares al trocánter menor. Las fibras de este músculo descienden en dirección oblicua anterior, pasan por el borde anterior de la pelvis y retroceden posteriormente hacia el fémur. Una arquitectura que nos permite modelar la acción del psoas como una polea sobre el borde pélvico que mejora notablemente la palanca del mecanismo erector o deslordosante de la columna lumbar.

En un reciente estudio, publicado hace a penas un par de meses, se examinó la acción del psoas e ilíaco durante la ejecución de una elevación activa de la pierna en decúbito supino ( Hai Hu. Eur Spine 2010). A continuación podéis ver los resultados electromiográficos de ambos músculos ( la prueba se realizo también añadiendo una resistencia). A destacar, dos aspectos importantes: comparando la amplitud de activación, vemos como el ilíaco se activa en un grado considerablemente superior al psoas (40 vs. 6 uv). Y por otro lado, quizás el resultado más “sorprendente” sea que el psoas contralateral ( aquí no hay flexión de cadera) responde con idéntica magnitud al psoas ipsilateral asociado a la pierna flexionada. Yo pensaba que el psoas solo se encargaba de flexionar la cadera? Aquí tenéis una prueba irrefutable de que este músculo está más vinculado a la estabilidad y control del raquis lumbar que a la flexión coxal! Yo destacaría también de este estudio que 3 de los sujetos (del total de 20 sujetos a analizar) salieron corriendo en cuanto vieron la agujas que les iban a insertar por la espalda para analizar el psoas…



Ahora bien la cuestión es: y cómo podemos entrenar el psoas? Como primer requisito el ejercicio debe de implicar una flexión de cadera (a fin de demandar la acción estabilizadora del psoas sobre el raquis). Recuerda también que la columna debe de mantener siempre su neutralidad y que especialmente en pacientes de espalda, la intensidad de activación muscular no debe de ser excesiva ( no nos interesa un exceso de cargas compresivas sobre el raquis. Moderación … demasiada estabilidad y rigidez fruto de contracciones intensas, someten a la columna a una tensión demasiado elevada). Con unos simples fondos en suelo o una plancha abdominal logramos un 25% max de activación del psoas (recuerda que en estas acciones el apoyo de pies sobre el suelo implica un momento considerable de flexión coxal). Curiosamente con la plancha lateral se obtienen los mismos resultados. El biomecánico McGill argumenta que el psoas en conjunto con el músculo cuadrado lumbar presentan una arquitectura idónea para la estabilidad frontal de la columna. Entrenadores de renombre como el americano Michael Boyle sugieren que al emplear un ROM superior a los 90 grados todos los flexores que se originan en la cadera se encuentran en desventaja mecánica (máximo acortamiento) a excepción claro está del psoas que parte de la columna lumbar, de tal manera que se potencia su actividad. En este sentido, es posible plantear una progresión de ejercicios, partiendo de decúbito supino donde la carga gravitatoria favorece la flexión +90 grados, avanzado a una posición sentada ( en un banco y sobre un churro) y culminando en postura bípeda. La flexión se mantiene unos 10 -15 segundos, evitando siempre cualquier sustitución lumbar.



Otro ejercicio excelente, es la acción isométrica del brazo contra la pierna contralateral: aplicamos de manera gradual durante 5 seg. presión sobre la rodilla en un intento por extender la pierna. En este caso tratándose de una flexión coxal resistida y dependiendo claro está de la presión ejercida, podemos lograr activaciones del psoas superiores al 50-60% max (no necesarias en un ámbito terapéutico y/o preventivo ya que repito, conllevan un carga compresiva demasiado elevada). Básicamente y como demuestra el estudio anteriormente mencionado, toda acción en decúbito supino que implique una flexión de cadera (ejercicios que en la actualidad se emplean frecuentemente para desafiar el control lumbo-pélvico por parte de la pared abdominal) activa el psoas a una intensidad apropiada y además en sinergía con su buen amigo el recto abdominal.

Una vez realizado el trabajo nos vendrían bien unos estiramientos, no es cierto? Mas aún considerando que tenemos la mala suerte de compartir tendón con el ilíaco; un músculo con una clara tendencia al acortamiento adaptativo. Es posibles emplear el test de Thomas como estiramiento, aunque existe una variante interesante donde se utiliza un cilindro de espuma que se sitúa debajo de la cadera. Igualmente, los clásicos estiramiento de flexores nos valen; en este caso además de extensión de cadera, podemos rotar y/o inclinar el tronco en dirección contralateral ( opuesta al psoas a estirar) para desafiar mejor la orientación oblicua de las fibras del psoas. En este tipo de acciones recuerda siempre fijar la pelvis con el recto abdominal ya que nos interesa localizar el estiramiento en la cadera y no en la columna. La técnica de Rolfing recomienda además, liberar o relajar el psoas en decúbito supino con pies en el suelo y rodillas flexionadas en ángulo recto durante 5-10 minutos diarios. En esta posición, la fibras musculares se orientan directamente de la columna hacia el fémur (a semejanza de los animales cuadrúpedos) y la gravedad se encarga del trabajo …



Podríamos continuar con la extensa aplicación funcional que los practicantes de la técnica de Rolfing otorgan al psoas, o la asociación de este músculo con las disfunciones pélvicas. También se podría continuar con la escuela de estabilización y control motor que tratan de restaurar la función del psoas como músculo local ( a semejanza del transverso), con acciones muy sutiles de intensidad donde el objetivo por parte del paciente es traccionar la cabeza femoral hacia el acetábulo. Incluso, sería interesante discutir el por qué la raza negra dispone de un psoas de una sección transversal x3 veces mayor en relación a sujetos blancos. Y que es eso del psoas menor que solo está presente en la mitad de la población … Creo que basta de psoas por un tiempo !!!