TANTO JALÓN DORSAL Y MIRA COMO ME HE PUESTO !


Después del análisis realizado sobre el Jalón Dorsal, es momento de cuestionarse la utilidad de esta acción dentro del contexto real de función del dorsal ancho. Según la bibliografía anatómica, este músculo actúa como aductor, extensor y rotador interno del brazo; acciones que discrepan enormemente con la complejidad estructural del dorsal ancho. Resulta inevitable plantearse cómo la extensión muscular más amplia de la espalda, asociada a gran parte de la columna y región pélvica, se haya limitada a una función tan “insignificante” dentro de la realidad operativa que demanda nuestro entorno.
Es difícil superar la máquina Nautilus de Jalón Dorsal ideada por Arthur Jones si pretendemos desafiar la acción analítica del dorsal ancho como aductor braquial ( plano frontal, ROM máximo de aducción y aplicación directa de la resistencia sobre el húmero). Sin embargo, más allá de crear líneas de resistencia según la orientación fibrilar (una estrategia orientada a fines estéticos), resulta imprescindible entender como interviene el dorsal ancho en acciones del día a día como el levantamiento de pesos o la locomoción, si se pretende potenciar su función por medio del entrenamiento con resistencias.

Qué tiene en común el dorsal ancho con los erectores de la columna, cuadrado lumbar, glúteo, oblicuo interno y abdominal transverso? Todos ellos forman parte de un complejo muscular asociado funcionalmente (actúan juntos) gracias a la integración estructural del sistema fascial toracolumbar. Quizás el aspecto más conocido de este sistema sea la conexión funcional entre el músculo dorsal ancho de un lado y el glúteo contralateral; una interacción que da lugar a la cadena oblicua posterior. La contrarrotación entre cintura la escapular y pélvica, característica de la marcha, activa este mecanismo potenciando la estabilidad de la región lumbo-pélvica y facilitando la transferencia de cargas entre extremidades (de ahí la contracción recíproca entre flexores y extensores). En este sentido, el dorsal ancho también contribuye a la rotación ipsilateral del tronco.


Por otro lado la aponeurosis del dorsal ancho, además de insertarse en el ilion, sacro, y apófisis espinosas de la región lumbar y dorsal, recubre el músculo erector de la columna. El compartimento formado se tensiona gracias a la tracción del dorsal, resiste la expansión del músculo erector y actúa como estructura tubular que estabiliza la columna. Pensad en un levantamiento… Es precisamente el músculo dorsal ancho quien transmite la fuerza de los poderosos extensores de la cadera, a través de la columna y en dirección a los miembros superiores que realizan el levantamiento.
La puesta en tensión del dorsal, resiste la flexión de la columna lumbar y dorsal ( acción de “cincha” que estabiliza el raquis), actuando en sinergia con el resto de musculatura asociada a la fascia toracolumbar, para proporcionar estabilidad a la columna.

En una visón lateral de la arquitectura muscular del tronco, llama la atención como en una perfecta oposición a la orientación fibrilar del dorsal se encuentran las fibras del músculo oblicuo externo. Además, la fibras externas del músculo dorsal, aquellas con una orientación más vertical, se entrelazan con el oblicuo externo. Una vez más, una disposición muscular alrededor del raquis que delata las fuertes demandas de control y sostén requeridas por esta estructura a fin de potenciar la acción distal de las extremidades.

En resumen, ampliando la acción braquial por parte del dorsal ancho, este músculo desempeña un papel fundamental en la estabilización del tronco y transmisión de fuerzas entre extremidades por medio de los mecanismos asociados al sistema fascial toracolumbar. El Jalón Dorsal propone un refuerzo analítico de este músculo necesario para progresar a acciones de mayor demanda coordinativa e integración muscular; no obstante, las acciones de tracción horizontal deben de priorizarse en relación al componente de resistencia vertical de menor relevancia con el gesto del día a día.