LA COLUMNA DORSAL Y SU ENCIERRO EN FLEXIÓN (parte 1)

La columna dorsal o torácica pasa habitualmente desapercibida en nuestros programas de ejercicio a pesar del impacto que un trabajo dirigido a este región, especialmente centrado en restaurar la extensión, tiene sobre el comportamiento mecánico de numerosas estructuras de la mitad superior del cuerpo.

¿ Por qué el exceso de curvatura dorsal es un patrón de comportamiento postural muy común en nuestra sociedad ? Por un lado la línea de gravedad se sitúa anterior a la columna dorsal y por otro lado las actividades que se realizan diariamente implican la colocación de los brazos y cabeza por delante del tronco; de tal manera que la región dorsal se ve sometida a un continuo momento de flexión que favorece la acción de la fuerza gravitatoria causando un deterioro postural que flexiona progresivamente la espalda.



Desde el punto de vista mecánico las consecuencias del constante y progresivo deterioro de la postura torácica son las siguientes:

1. Columna cervical
La flexión dorsal provoca también una flexión cervical inferior que se acompañada de una extensión de la región cervical superior afín de resituar el plano de la vista en posición horizontal. Un ajuste postural que proyecta la cabeza hacia delante y altera la mecánica de la región cervical causando también desequilibrios musculares ( carga postural del trapecio superior y angular del omóplato acompañada de un debilitamiento de los músculos prevertebrales).
2. Cintura Escapular
La superficie cóncava de la escápula se desliza sobre la superficie convexa del tórax; el exceso de curvatura dorsal promueve una posición protruida y elevada de las escápulas/hombros, limitando principalmente la retracción y descenso escapular e imponiendo un mayor momento de flexión sobre la columna dorsal (brazos adelantados). Adicionalmente, tenemos la hiperactividad del trapecio y angular del omóplato, asociada al sostén de la cabeza adelantada, que fijan aún más la posición errónea de la escápula. Por lo tanto, se limita mecánicamente la posibilidad de movimiento a nivel escápulo-torácico y se interfiere con el funcionamiento del complejo articular del hombro.
3. Respiración
Una exagerada posición cifótica, comprime el diafragma y limita la extensión dorsal y expansión torácico-costal necesarias durante la inspiración. Este fenómeno, aumenta la actividad de la musculatura accesoria de la respiración, produciéndose una exagerada elevación de las costillas ( promoviendo aún más los desequilibrios musculares previamente mencionados).
4. Columna lumbar
La columna lumbar tiende a adoptar un exceso de curvatura lordotíca con el objetivo de equilibrar el desplazamiento anterior del centro de gravedad. Además, en toda acción de las extremidades superiores la extensión dorsal necesaria (especialmente en acciones por encima de la cabeza) se reemplaza por un movimiento compensador de extensión lumbar. Igualmente, la flexión dorsal, desciende la caja torácica desplazando el contenido visceral hacia la pelvis, tendiendo a protruir el vientre y a extender también la región lumbar.



No es posible tratar de forma específica o analítica un trastorno postural o dolencia de cuello, hombro y/o lumbar sin considerar la columna dorsal. En unos días veremos las posibles soluciones ….

2 comentarios:

marta dijo...

Me han gustado mucho estás explicaciones y esperaré posibles soluciones al problema de la flexión dorsal.
Muchas gracias

HECTOR GARCIA dijo...

Ya tienes la segunda parte publicada; espero te resulte de ayuda y cualquier cuestión ya sabes donde encontrarme ...